jueves, febrero 08, 2007

LA ORQUESTA (I)

De nuevo por aclamación popular de dos de ustedes (¿o fueron tres?) vamos a ofrecerles aquí las obras Pedro y el lobo y Guía de orquesta para jóvenes (aprovecho para pedirles un favor: si alguien tiene ésta última en la versión con narrador, le agradecería infinito que se pusiera en contacto con nosotros. No consigo encontrarla). Pero eso será en una próxima entrada. Antes, para que nos pille preparados e ir calentando motores, vamos a contarles un poco (para los neófitos) y a recordarles (para los viejófitos) algunas cositas respecto a la orquesta.

Ya dijo alguien que una bandeja es un grupejo de musiquejos: una orquesta es lo mismo. Hay varios tipos de orquesta, pero hoy, para no irnos por las ramas, nos vamos a ceñir a la orquesta sinfónica actual. Si quieren saber más (tipos, historia) les recomiendo encarecidamente el enlace, aunque aquí las iremos comentando más adelante, conforme vaya viniendo al caso. Como les iba diciendo, en el caso de la orquesta sinfónica podemos puntualizar que es un grupejo de unos ochenta o cien musiquejos.

PRIMERA PARTE: ORGANIZANDO EL COTARRO

Tradicionalmente, por razones logísticas más que nada, se han venido clasificando los instrumentos musicales en grupos. Ya sea porque sus integrantes tienen cierto parecido entre ellos, ya sea porque a veces cuando se juntan allí no hay quien se entienda, a tales grupos se les dio en llamar familias. ¿Y cómo se decide qué instrumentos forman parte de qué familia, y cuántas familias se hacen, y con qué criterio? Bueno, hay tantas formas de organizar los instrumentos en familias como señores que se han aburrido y han empezado a pensar en el tema: dos o tres, que yo sepa. Hace relativamente poco, en 1914, dos caballeros denominados Sachs y Hornbostel (uno denominado Sachs y otro denominado Hornbostel) idearon una clasificación bastante sensata, pero que no ha terminado de cuajar fuera de los colegios (en los colegios sí porque es la que viene en el libro, y claro, eso no hay quien lo discuta). La razón de que esta clasificación tan estupenda no haya cuajado es que ya había otra (enlace altísimamente recomendable, también), la de toda la vida, la de a mí me enseñaron así, y cuando algo "se ha hecho siempre de esta manera" (máxime si "siempre" significa "durante varios siglos"), no hay sensatez ni estupendez que pueda derribarlo. Así que, como esta clasificación (que tampoco es mala ¿eh?, para nada) es la que se van a encontrar ustedes en las páginas de internet, en los discos, las revistas y los conciertos, es la que hoy les vamos a contar aquí. Vengan conmigo: vamos a ir llamando a la puerta de cada familia y se los voy presentando, y también, si se descuidan (ellos) les vendemos una enciclopedia y tres folletos de los Testigos de Jehová (para aprovechar el viaje).

PRIMERO A: LA FAMILIA CUERDAS.

A esta familia pertenecen todos aquellos instrumentos que suenan gracias a la vibración de una o varias (normalmente varias) cuerdas. Tenemos, por ejemplo, a un grupito que a mí me recuerda mucho a los Hermanos Dalton: son cuatro, todos cabezones e iguales salvo en el tamaño. Estoy hablando, en efecto, de violín, viola, violonchelo y contrabajo. Esto es un violín:


Y así es como suena:



Esto es una viola, con su correspondiente instrumentista de gafas:



Y suena así:



Como ven, un poquito más grave, ya que es más grande y las cuerdas son más largas.

El violonchelo:


Alban Gerhardt, violonchelista.


Y el contrabajo:

Esteban Andrés Sebastiani, arquitecto argentino.



¿Hay más intrumentos que suenen con cuerdas? Piensen, piensen... Sí, el arpa, por ejemplo:





¿Otro? Muy bien, la guitarra:


Jérôme Ducharme, guitarrista



Y también el laúd:


Clara Sanabras, laudista.



¿Se nos queda alguno? Por supuesto, hay instrumentos (como la balalaika o la bandurria) que también son de cuerda, pero como no son muy usuales en las orquestas los vamos a dejar por el momento. Pero se nos queda otro, uno que sí suele estar en las orquestas. ¿Adivinan cuál es?

¿Alguna vez han visto un piano por dentro? ¿Han visto todas las cuerdas que tiene extendidas por las entrañas?



Son las que lo hacen sonar. Por tanto, también es un instrumento de cuerda:


"¿De cuerda? ¡¡¡NOOOOO...!!!"



Puede que alguien argumente que sí, que todos tienen cuerdas pero son muy distintos entre sí: en cada uno las cuerdas se tocan de una manera. Bueno, para eso se hizo una nueva clasificación dentro de la familia de las cuerdas, dependiendo de cómo se toquen éstas. En los "Dalton" (violín, viola, violonchelo y contrabajo), la cuerda, que suele estar hecha de tripa, nailon o metal, es frotada mediante un arco; razón ésta de que los que tocan estos instrumentos sean conocidos como "rasca tripas" o "rascas", y a los instrumentos propiamente dichos se les conozca como "de cuerda frotada" (y no "de tripa rascada", ¿eh?).

El arpa, la guitarra y el laúd se tocan dando pequeños pellizcos con un dedo (no sé si me explico) a las cuerdas: son de cuerda pulsada.

En el piano, las teclas accionan unos martillos que percuten sobre las cuerdas, así que es un instrumento de cuerda percutida.

Despídanse por el momento, porque seguimos nuestra visita.

PRIMERO B: LA FAMILIA VIENTOS.

En esta casa nos encontramos una fauna de lo más variopinta: todos aquellos instrumentos que funcionen por la acción del aire. Suelen consistir en un tubo más o menos grande, por el que se introduce una columna de aire que luego se modifica de una u otra forma para obtener distintos sonidos. ¿Se les ocurre alguno? Claro, un montón. Por eso, porque hay un montón, también se han hecho subgrupos en la familia Vientos.

Si se encuentran un instrumento con una boquilla (donde se pone la boca) en forma de copa, hecha de metal, en la que el ejecutante produce el sonido haciendo vibrar sus labios dentro (como un bebé cuando no quiere la papilla, pero sin escupir) es un instrumento de viento-metal.



Dentro de éstos tenemos, de más agudo a más grave (o de más pequeño a más grande):

Trompeta:


Un trompetista de Dakota.

Hay una trompeta aún más pequeñita, que se llama piccolo.

Trompa:


Jennifer Montone, trompa.

Trombón:

Se construyen de muchos tamaños, pero los más usados en la orquesta son el tenor y el bajo.


Javier Colomer, trombonista.

Tuba:


"Nosotros lo que queríamos montar era una tuna, pero
pillamos las tubas de saldo, y ya ven".


Ahora atención a esta obra, porque tenemos tres en uno. La primera melodía la interpreta una tuba. Cuando empieza la caña lo que entra es un trombón (esta obra es la pesadilla del trombonista novato, no se imaginan lo difícil que es), y cuando de nuevo va lento la melodía corre a cargo de la trompeta.



Y esto es una trompa, para mí uno de los instrumentos más bellos de toda la orquesta:



Está también el grupo de instrumentos de viento-madera. A ver si no me dejo ninguno. Tenemos, de nuevo de agudo a grave:

Flauta:


Katherine Calvey, flautista.

Suena soplando directamente dentro, a través del borde afilado de un bisel que hace vibrar la columna de aire. Aunque no se hace de madera, entra en este grupo, porque antes sí se hacían de madera y porque su sonido dulce es más característico del viento-madera que del viento-metal.



También existe una flauta más pequeña llamada flautín o, como la trompeta, piccolo.

Clarinete:


Oskar Espina Ruiz, clarinetista.

Suena gracias a una caña o lengüeta de madera (de ahí su inclusión en el grupo) que se coloca en la boquilla. Aquí tienen un vídeo sobre estas boquillas. No hace falta que se lo traguen entero, es para que la vean mejor:



Se hace en varios tamaños (por tanto, en varias alturas) desde el requinto, que es el más pequeño (y agudo), al clarinete contrabajo, que es el más grande (y grave):

Aunque el más usado es el clarinete soprano, uno de los medianos:

Oboe:

Suena debido a una lengüeta doble. El asunto de la lengüeta doble es casi una religión para los oboístas: se las hacen ellos mismos con una dedicación rayana en la obsesión, y dos oboístas pueden pasar horas (se lo juro) discutiendo sobre el grado óptimo de raspado de la caña.


La caña de la discordia.

El oboe tiene dos familiares muy cercanos: el oboe d'amore, que es un poco más grave, y el corno inglés, el más grave de los tres. Ambos se diferencian del oboe en que el pabellón (la campana por donde sale el aire) en el oboe es recta, y en los otros dos es curvada.


Giuseppe Falco, oboísta.

Saxofón:

Funciona mediante una lengüeta como la del clarinete. Se fabrica en varias alturas, desde el saxofón soprano (el más pequeño, recto) al saxofón bajo. El más usado es el saxo alto, aunque tenor y soprano también se usan bastante.



Aunque se incluye dentro de viento-madera por la lengüeta, su sonido brillante le acerca al grupo de viento-metal, por lo que hay autores que consideran a los saxofones un grupo aparte dentro del viento.

Escuchen qué maravilla de obra para saxo alto. Agrglglg...



Fagot:



Tiene lengüeta doble, como el oboe, y también un familiar más grande: el contrafagot.



Y nos queda un grupo dentro de la familia Vientos: los de acción mecánica o de fuelle. Este grupo solo tiene un miembro, el órgano, y se llama así porque que el aire no sale de los pulmones del sufrido instrumentista sino de un gigantesco fuelle (antiguamente, ahora suelen ser eléctricos).


Órgano de la Catedral de Sevilla.



Vamos a por la última visita.

PRIMERO C: LA FAMILIA PERCUSIÓN.

En esta familia están los macarras del grupo, los que solo funcionan a porrazos. Y cómo no, también se han formado subgrupos aquí.

Unos son los instrumentos de percusión afinados, es decir, aquellos que pueden producir varias notas, los que pueden interpretar una melodía. Entre ellos:

Marimba:



Vibráfono:



La marimba y el vibráfono usan el mismo sistema: sobre tubos de metal de distinta longitud se colocan unas placas, que al ser golpeadas hacen vibrar el aire dentro del tubo. La diferencia es que en la marimba las placas son de madera (normalmente de palisandro) y en el vibráfono son de metal. Aquí los pueden escuchar a los dos:


Carillón:





Campanas tubulares:



Timbales:



El otro subgrupo son los no afinados, con los que no se pueden hacer melodías, solo ritmos. Por ejemplo:

Caja:



Bombo:


Koen Wilmaers, percusionista.

Pandero:




Castañuelas:



Gong:





... Y un largo etcétera.

SEGUNDA PARTE: Y YO, ¿DÓNDE ME PONGO?

Cada músico tiene un sitio asignado dentro de la orquesta. Las orquestas se colocan de un modo determinado para tratar de que el sonido llegue de la forma más equilibrada posible al espectador, pero no es algo inamovible. El compositor Debussy, por ejemplo, prefería que las cuerdas se colocasen alrededor de los demás instrumentos, en lugar de delante. En mi banda tuvimos un director que nos colocaba por orden de travesura: ponía a los más traviesos a su alrededor para tenerlos controlados. De cualquier forma, el orden que normalmente se utiliza, el que se van a encontrar en cualquier concierto, es este:




TERCERA PARTE: ¿CUÁL ES CUÁL?

Y ahora la prueba del algodón. ¿Recuerdan todos los instrumentos que hemos visto? Denles un repaso a los que les hayan resultado extraños, si quieren, y vuelvan aquí. ¿Listo? Bien.

Este ejercicio hay dos maneras de hacerlo: normal y con un par. Pueden hacerlo primero normal, y luego con un par, o primero con un par y luego normal para comprobar los resultados. Ustedes eligen.

Modo normal: En el siguiente vídeo, traten de reconocer todos los instrumentos que puedan.

Modo con un par: Igual... pero con los ojos cerrados. No vale hacer trampa.


Si los aciertan todos, prometo escribir al director de la orquesta y recomendarle un buen peluquero. Las soluciones, en una próxima entrada. De momento, a modo de resumen, les dejo con esta orquesta tan simpática que se ha dejado caer por aquí:

13 Comments:

At 11/2/07 01:58, Blogger Davidmh dice...

Plas, plas, plas.

Muy bueno, felicidades.

Un apunte: siguiendo con la clasificación "de colegio", los idiófonos se subdividen en "de altura determinada" y "altura indeterminada". Pero eso es algo que sólo se estudia en el instituto. Yo llevo bastantes años estudiando violín y nunca, nunca, nunca oí hablar si quiera de cordófonos y demás.

 
At 11/2/07 04:14, Anonymous Garathor dice...

¡Saludos!

Un post magnífico, como siempre. Muy bien escrito, muy bien explicado, todo con sus imágenes, sus canciones de muestra...Carajo, ¡hasta tiene comentarios graciosos!. Es como...es como...¡Divertirse aprendiendo!. XD

Solo una pequeña protesta formal: imperdonable no haber incluido una mención honorífica al Hombre Orquesta. Por cierto, ahora que lo pienso, sería un nombre formidable para un superhéroe educativo.

En cualquier caso, felicidades por el artículo. ;-)

 
At 12/2/07 16:54, Anonymous fanshawe dice...

Jope, vaya post cojonudo. Por cierto, el enlace del Vals de Amelie para piano no me va, aunque igual sólo es a mí.

Un día os cuento el mejor golpe de efecto que he oido (no lo vi, me lo contaron) en un escenario, y lo provocó una sinfónica...

 
At 12/2/07 23:26, Blogger Susana dice...

Y digo yo, Fanshawe: Aprovechando que escribes que tira de espaldas, ¿por qué no nos envías esa anécdota al correo y la publicamos como entrada, para que se vea bien? Con tu nombre, por supuesto.

Tienes razón: el enlace de Amelie no va. Voy a ver si lo arreglo o lo tengo que cambiar.

Davidmh: cierto, mi intención era incluir más clasificaciones en los instrumentos de percusión, pero al final se me olvidó. ¿Tocas el violín? Mándanos un mp3 y nos pones la banda sonora...

Garathor: imperdonable, imperdonable, el olvido del hombre orquesta. Si encuentro uno gracioso lo adoptamos.

 
At 13/2/07 00:00, Blogger Susana dice...

Arreglado lo de Amelie, y también el último vídeo, que no funcionaba tampoco. Gracias por la notificación. Creo que Blogger está haciendo cosas raras últimamente: había en la entrada un montón de líneas de código que yo jamás he puesto ahí (precisamente donde los enlaces no funcionaban) y además, cada vez que abro CPA, se me bloquean las pestañas de Firefox. ¿¡!?

 
At 13/2/07 18:41, Blogger Mytho dice...

Me pondré manos a la obra para encontrar la guia de orquesta para jóvenes, aunque no prometo encontrarla. Mi emule ya debe odiarme por la cantidad de cosas insolitas o dificiles de encontrar que le he pedido. Y tanto, que aun tengo algunas descargas de ¡más de 6 meses!

lástima que varios de los servidores a los que me conectaba ya no funcionan, o desaparecieron :(

 
At 14/2/07 07:40, Blogger Susana dice...

Mytho: en Emule no está. Ya he bajado todas las versiones que hay y son sin narrador...

 
At 14/2/07 21:57, Blogger Mytho dice...

Si, lo he notado. Y es una lástima...

No obstante, está tambien el Bitorrent, y si eso falla... :S

 
At 14/2/07 23:18, Blogger Markota dice...

Hola, cpa.
Tu blog es uno de los descubrimientos más maravillosos que he hecho en este trasegar por la Web. Hace unos días te agregué a mis enlaces permanentes; ahora me alegro de haberlo hecho.¡Te felicito! Además quiero expresarte mi admiración porque resulta evidente el tamaño del trabajo que has tenido que hacer para estructurar un post de la dimensión de éste. Lo voy a recomendar.

 
At 15/2/07 05:30, Blogger Susana dice...

Mytho: lo del Bitorrent no se me había ocurrido (gracias). Miraré a ver si hay suerte.

Markota: gracias a ti también, por tus piropos. Esperamos verte a menudo por aquí.

 
At 16/2/07 00:02, Anonymous fanshawe dice...

Uy, no, de eso nada, que me da vergüenza y además es una anecdotilla muy chorra, de esas que es mejor cuando las cuentas a viva voz que cuando las escribes.

Os la cuento por aquí :-)

Me la contó mi amigo Juanito, un rockero de los clásicos que se disfraza de contable de banco durante el día. En un festival de música del que obviaremos el nombre uno de los muchos conciertos que se hicieron fue el de Richard Ashcroft, antiguo cantante de The Verve. Después de una hora y un cuarto o así se retiró para dejar tiempo a la clásica ovación pidiendo el bis.

Cuando volvió el escenario estaba completamente a oscuras no se veía nada. Richard se sentó en un taburete alto situado muy cerca del filo del escenario y un foco le iluminó a él y sólo a él. Y empezó a cantar "Bittersweet Symphony".

La cantó sin música, a capella, sin instrumento alguno. Toda. Los cuatro o cinco minutos de canción. De fondo los clásicos silbidos admirativos y los aplausos. Cuando terminó agachó la cabeza y la gente batió las palmas con fuerza ovacionando al artista. De repente, chasqueó los dedos.

Todo el escenario se iluminó y detrás del bueno de Richard apareció una orquesta sinfónica en su totalidad. Veinticinco violines arrancaron esa introducción que todos conocemos.

Tuvo que ser la leche.

 
At 16/2/07 10:49, Blogger Susana dice...

Pues sí, desde luego, tuvo que ser impresionante. No sé a quién se le ocurriría, pero está claro que sabía lo que hacía.

 
At 10/3/07 10:11, Anonymous Anónimo dice...

He conocido vueestra pagina por casualidad y es magnifica. Enhorabuena. Yo tengo una version de la Guia con narrador (lorin Maazel. es una version del emule que viene un archuvo comprimido (rar) con Pedro y el Lobo de Prokofiev. buscadla que merece la pena

 

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