miércoles, septiembre 27, 2006

AL ALBA

A todo lo largo de los tiempos han existido los amores prohibidos: amores que la sociedad de cada época no ha sabido, querido o podido aceptar. En la España de la Edad Media eran las aventuras pre o extramatrimoniales, las relaciones entre personas de distinta clase social, las que por una u otra razón no eran aprobadas por los progenitores... casi todas. Pero como de todos es sabido que lo malo no es meter la pata sino que te pillen, la gente siempre se las ingeniaba de una u otra forma para ver a la causa de sus suspiros a escondidas. Lo más sensato era encontrarse de noche: el chico iba a la habitación de la chica y se iba antes de que amaneciera (tengan en cuenta que en aquella época no había pisitos de soltero: se vivía con los padres, los siete hermanos, la abuela, los sobrinos y la tía viuda de Aranjuez. Lo que significaba que una vez que saliera el sol estabas atrapado). Problema: quién no se ha quedado dormido alguna vez cuando se tenía que levantar a las cinco de la mañana. Imagínense la papeleta, además, sin despertador: linchamiento seguro. La única solución era contratar a alguien (un amigo, un familiar) que pasaba la noche en vela y, al amanecer, despertaba a los amantes. Este buen samaritano era llamado portero de noche.

Y dado que tampoco había tele, los chismorreos, noticias e historias se divulgaban mediante canciones y poemas. En concreto, los que hablaban de estas visitas clandestinas se denominaban albadas.



Ya en el siglo veinte, precisamente en el año en que medio mundo se vino abajo (1.929) nacía en Barcelona Jaime Gil de Biedma (tío, por cierto, de Esperanza Aguirre y Ouka Lele). Sentía un odio febril contra la alta burguesía en la que nació y demasiadas veces contra sí mismo. Escribía poemas tremendos y maravillosos. Por ser homosexual (en la España de los cuarenta, háganse a la idea), sufría también de amores prohibidos. Un día, queriendo escribir sobre estas historias a escondidas, decidió que qué mejor forma de hacerlo que con la vieja albada medieval. Y así, respetando todos los elementos originales (los amantes, el portero de noche, la huída furtiva al alba) pero ahora con tranvías y oficinas, escribió este "Albada". Por favor, léanlo despacio, merece la pena:



ALBADA

Despiértate. La cama está más fría
y las sábanas sucias en el suelo.
Por los montantes de la galería

llega el amanecer,
con su color de abrigo de entretiempo
y liga de mujer.

Despiértate pensando vagamente
que el portero de noche os ha llamado.
Y escucha en el silencio: sucediéndose
hacia lo lejos, se oyen enronquecer
los tranvías que llevan al trabajo.
Es el amanecer.


Irán amontonándose las flores
cortadas, en los puestos de las Ramblas,
y silbarán los pájaros -cabrones-
desde los plátanos, mientras que ven volver
la negra humanidad que va a la cama
después de amanecer.

Acuérdate del cuarto en que has dormido.

Entierra la cabeza en las almohadas,
sintiendo aún la irritación y el frío
que da el amanecer
junto al cuerpo que tanto nos gustaba
en la noche de ayer,


y piensa en que debieses levantarte.
Piensa en la casa todavía oscura
donde entrarás para cambiar de traje,
y en la oficina, con sueño que vencer,
y en muchas otras cosas que se anuncian
desde el amanecer.

Aunque a tu lado escuches el susurro
de otra respiración. Aunque tú busques
el poco de calor entre sus muslos
medio dormido, que empieza a estremecer.
Aunque el amor no deje de ser dulce
hecho al amanecer.

Junto al cuerpo que anoche me gustaba
tanto desnudo, déjame que encienda
la luz para besarte cara a cara,
en el amanecer.
Porque conozco el día que me espera

y no por el placer.


Conocí este poema con quince años y desde entonces (han pasado unos cuantos...) es uno de mis favoritos. Por alguna razón, me acompaña en cada uno de esos amaneceres borrosos de cansancio que de vez en cuando a todos nos toca remontar. Gil de Biedma (cuyo nombre completo, curiosamente, es Jaime Gil de Biedma y Alba) murió en 1.990. Fue una de las primeras víctimas del SIDA en España.


Más poemas de Gil de Biedma. Especialmente recomendados "Vals de aniversario" y "Contra Jaime Gil de Biedma".

Aquí le pueden escuchar recitando sus poemas.

Biografía en Wikipedia


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3 Comments:

At 28/9/06 10:52, Anonymous Anónimo dice...

Que bueno era Jaime Gil de Biedma, a mi personalmente de sus poemas me gusta Pandémica y Celeste, pero me regalaron su Antología Poética y a pesar de que son pocos sus poemas en general son todos bastante buenos.
Yo personalmente creo, que gusta leer Biedma porque es muy cercano en algunas cosas y escribe de una manera relativamente sencilla, y no muy recargado y complejo, que provoca que tengas que leerlo varias veces para entender todos sus aspectos.

Por cierto aquí en mi zona les albaes, solían ser típicas, aunque hace tiempo que no escucho ninguna, normalmente se tocaba con dulzaina y tamboril.

En fin, muy buen post.
Un saludo.

 
At 28/9/06 12:11, Blogger Susana dice...

¿Ah, sí? ¿De dónde eres? ¿Valencia?
Yo me estoy bajando algunas albadas en mp3 (a ver qué tal son), pero nunca he tenido la suerte de escucharlas en directo.

Tienes razón, Gil de Biedma escribe con mucha sencillez, pero es que además usa un montón de elementos que nos son cotidianos (las calles, las oficinas, los ceniceros llenos) y les otorga un simbolismo bohemio que hace que ya no vuelvas a mirar las cosas igual. El que tú mencionas tal vez sea el más crudo, creo yo, de los que tiene. Le pilló el día con ganas de tirar verdades a la cara y le salió un poema sobrecogedor:

"Sobre su piel borrosa,
cuando pasen más años y al final estemos,
quiero aplastar los labios invocando
la imagen de su cuerpo
y de todos los cuerpos que una vez amé
aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo.

Para pedir la fuerza de poder vivir
sin belleza, sin fuerza y sin deseo,
mientras seguimos juntos
hasta morir en paz, los dos,
como dicen que mueren los que han amado mucho."

 
At 28/9/06 16:19, Anonymous Anónimo dice...

Si, has acertado, soy de Valencia.
La verdad es que debía ser bastante pequeño cuando escuché alguna albada, creo que hay en pueblos donde aún tienen la costumbre de tocar, a mi me parecen bastante curiosas.

El final es muy bonito y principio también es bueno, esa manera de empezar el poema, me gusta mucho, es muy clara, con mucha convicción.

"Imagínate ahora que tú y yo
muy tarde ya en la noche
hablemos de hombre a hombre, finalmente.
Imagínatelo,
en una de esas noches memorables
de rara comunión, con la botella
medio vacía, los ceniceros sucios,
y después de agotado el tema de la vida.
Que te voy a enseñar un corazón,
un corazón infiel,
Desnudo de cintura para abajo,
Hipócrita lector - mon semblable - mon frère!"


En fin, voy a leerme otra vez la Antología Poética de Biedma, xD.

Un saludo.

 

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