domingo, septiembre 23, 2007

LA COLA EN BLANCO

Tengo un amigo que dice que si en España te pones a repartir patadas en el hígado, pero es gratis, la gente hará cola para entrar. En otros países no lo sé, aunque supongo que ocurre igual, porque la naturaleza humana da para lo que da. Esta teoría pudimos comprobarla anoche en Madrid. Era la Noche en blanco, la gran oportunidad para visitar museos a las dos de la mañana y recorrer emblemáticos edificios al socaire de las titilantes estrellas, de pasear por el centro inauditamente despejado y plácido, de asistir a conciertos y actividades diversas de forma gratuita.

Salimos temprano para que nos diese tiempo a ver, al menos, dos o tres cosas. El primer reto de la noche fue llegar a la Gran Vía entre la multitud, y el segundo encontrarnos en las mismas circunstancias. Cuando lo conseguimos, media hora más tarde de lo convenido, supimos que teníamos que cenar en el primer sitio que encontráramos o no cenaríamos. En efecto: a la salida del restaurante la cola para entrar era ya descorazonadora. Primera parada: Museo Thyssen. Cuando llegamos se me cayó el alma a los pies: la cola daba la vuelta a la esquina y llegaba casi a la parte trasera del edificio.

-¿Y si volvemos a las tantas?- se me ocurrió preguntar.

-Eso pensé yo el año pasado. La cola era aún más larga.

Primera fase del plan, abortada. Y no teníamos segunda fase.

-¿Y si entramos en la FNAC?

-Pero mujer, con esa cola nos dan las cinco de la mañana.

-Pero deben estar regalando algo estupendo, si hay tanta gente.

-No regalan nada, hay un tipo contando cuentos.

-Aaaah.

Decidimos entrar en el único sitio que no parecía un pabellón de la EXPO'92: el Liceo. Al aproximarnos descubrimos por qué la espera era medianamente razonable: solo se podía entrar con invitación. Nos acercamos a mi preciado Teatro Real: la cola daba la vuelta al edificio.

-¿Quién actúa? ¿La Filarmónica de Chicago?

-Creo que solo se pueden visitar las instalaciones.

-Quieres decir, lo mismo que se puede hacer cualquier domingo por la mañana por cuatro euros, además de disfrutar de un estupendo concierto?

-Justo eso.

Acudimos a la apuesta segura: el Templo de Debod. "Al menos allí no habrá colas, para eso está en mitad de un descampado." Y colas no había, pero sí que acababa de terminar un espectáculo (una chica que salía lo estaba calificando de "increíble despliegue de luz y sonido" con un inconfundible tono irónico en la voz) y habían apagado la iluminación, así que había poco que ver.

Al final acabamos en la librería de El Corte Inglés, que no era gratis (que se lo digan a mi tarjeta de crédito) y tomando un café al mismo precio de todos los días pero por el que tuvimos que dar más codazos que de costumbre a una multitud ebria (¿estarían repartiendo kalimocho en el Prado?) y a un par de coches. En fin, esta ha sido la crónica de la gran noche de la cultura...

¡Ah, no! Perdón, lo olvidaba. De vuelta a casa nos encontramos con lo mejor. La gente se agolpaba y gritaba de emoción ante la puerta de no sé qué hotel. "¿Será que Richard Gere se ha equivocado de avión y ha venido a parar aquí?" pensé. En la acera, una pantalla gigante rezaba: "Pablo y Sara" (¿o era "Pedro y Clara"? Qué memoria la mía).

-¿Quiénes son esos? pregunté, temerosa de estar perdiéndome lo más fresco del movimiento cultural carpetovetónico.

-Dos de Gran Hermano.



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4 Comments:

At 24/9/07 15:22, Anonymous Cristina dice...

Hola Susana. Yo sí entré al Teatro Real y te quería comentar mi experiencia.

Nos juntamos un grupo de casi veinte personas (antes de llegar allí, yo conocia a cuatro). Todas queríamos hacer algo por la noche en blanco pero sabíamos lo complicado que sería acceder a más de un lugar. Asi que mi hermana y yo mostramos mucho interés por ir al Teatro y arrastramos al resto, que empezaron a hacer cola a eso de las nueve, cuando la visita empezaba a las once. Entramos un poco antes de las doce.
La visita no era como las del resto del año que conocerás, porque al ser de noche habían decidido que pasearamos rápido por las salas de entreacto y el restaurante y el patio de butacas y etc. Y asi le dedicaban tiempo a enseñarnos las salas de ensayo de la orquesta, el coro, los solistas, el ballet, la sala de puesta en escena y creo que no olvido nada. A mi la visita me gustó mucho, la gente que nos atendió era encantadora.

Sólo decirte que tienes bastante razón con lo que dices, pero que parte de la culpa la tenemos nosotros. En la explicación de la visita al Teatro se decía claramente que se visitarían zonas normalmente cerradas al público. En la Biblioteca Nacional enseñaban un facsimil de un codice del Mio Cid, no se podia acceder a toda la biblioteca, por eso decidimos no ir y luego he oido a mucha gente quejarse de que era una visita que decepcionaba tras la cola que habia que esperar, porque no se podia ver la Biblioteca.
También estuvimos en el espectáculo de "Tubas en el lago", en el retiro. La reseña de la actividad hablaba de un espectáculo montado alrededor de tubas, campanas y SILENCIO. Era muy poco espectacular, era much omás sonoro que visual; los diferentes artistas (sirenas, músicos) iban mayoritariamente en negro, en barcas por el lago con algunas luces no en todas las barcas. Te puedes imaginar que durante los intervalos de SILENCIO se oian las conversaciones por el movil y las quejas de la gente en plan "no se oye nada", "mejor vámonos ya a ver el Bernabeu", etc. Mi hermana le dijo a alguien, "cómo se va a oir, ¡si es SILENCIO!" y yo pensé que igual hacia com oque nola conocía, que se estaba exaltando ... pero se relajó cuando tras 15min la gente abandonó el lugar y llegamos a primera fila de orilla ...

Me estoy extendiendo, el sentido de mi comentario era decir que dada la experiencia del año pasado habia que decidir que actuacion podia gustarte mas y concentrarte en un unico lugar donde hacer cola, y que mucha gente no lo hizo asi porque pensaba en ver más de un sitio, y lo que pasa es que al final no ves nada ...
Tambien se ha oido mucho que si la lluvia ... Nosotros salimos del Teatro Real y fuimos a los jardines de Oriente para escuchar música japonesa, pero como se les habian mojado, no encendiaeron los micros, con lo cual no se oia nada. ¿A nadie se le ocurrio poner un toldo para por si acaso? Creo que hubo más cosas que se tuvieron que suspender o como minimo se deslucieron ...

Espero que el año que viene, con la experiencia de dos noches en blanco, la organizacion mejore (sobre todo en el transporte, me rio yo de la noche en blanco en bici ...), pero espero tambien que nosotros planifiquemos mejor lo que queremos hacer.

Saludos

 
At 24/9/07 23:42, Blogger AnonimiA dice...

Hola Cristina!
Susana va estar encantada de tu extensísimo comentario, tan solo una cosa. Jamás he podido asistir al evento madrileño, pero hay algo en lo que yo, Susana y unas cuantos de mis mejores amigos coincidimos. Cuando se trata de ir a ver arte, (sea en la manifestación que sea) hay que ver la cantidad de personas maleducadas que te encuentras. De hecho puedo recordar miles de conversaciones con ella poniendo de verano al personal saliendo de conciertos, teatros, cines, museos,...
¡Nos saca de quicio!¡Y sí, hay momentos en que entran ganas de quitarle los móviles a manotazos a más de uno!

Un saludo

 
At 29/9/07 23:52, Blogger Susana dice...

Pues... no seré yo quien contradiga a ninguna de las dos. Lleváis mucha razón.

 
At 30/9/07 23:06, Blogger Cachovatio dice...

El problema es que yo estuve, tú estuviste y todos estuvieron. La organización se desbordó y todo se convirtió en un macro-botellón consentido. Cualquier día se podría haber hecho lo mismo, pero todos coincidimos en cargarnos el invento con nuestra asistencia. Aborregados quedamos.
Por otra parte, me ha encantado este blog, sobre todo el artículo sobre Duchamp, felicidades.

 

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